Lisonjas a Martín Zamora
- Zamora Ismael
- 15 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Para citar este trabajo:
Zamora, I., 2020. Lisonjas A Martín Zamora. [online] Valle del sol Taller de Arte y Artesanías. Available at: <https://valledelsoltaller.wixsite.com/arteyartesanias>
Introducción Necesaria
Por Ismael Zamora
En determinados casos es un desafío narrar en un escrito todo el universo que encierra el aura de alguien que ha dejado una importante referencia tanto en lo cultural, como en lo humano, en la búsqueda interior.
Cuando alguien está en la cornisa de lo real y lo místico, corre el riesgo de convertirse en un personaje, una proyección de la imaginación popular, una leyenda.
En el caso de personas tan influyentes como Martin Zamora, escapa a los moldes establecidos por el imaginario de quienes lo conocieron.
Me atrevo a decir que sería apropiado desarrollar una investigación rigurosa en términos etnográficos, históricos y porque no semióticos, para tratar de acercarnos y comprender todo el espectro cultural que abarca una figura de tal envergadura.
Solo intentare referirme a un solo aspecto de su compromiso personal. Tiene que ver con su identidad, y cómo desarrolló maneras de mitigar los conflictos étnicos antagónicos, propios de territorios multiculturales, asumidas como comunidades originarias, criollas, chaqueñas entre otras. Él supo aprovechar algo que sin lugar a dudas une a todos. El Carnaval, donde todos participaban, sin diferencia alguna. Todo está permitido, aun hasta hoy.
Las vestimentas y coreografías que empleaba eran lenguajes entendidos colectivamente donde confluían creencias ancestrales mixturadas con misterios y leyendas actuales. Tales han sido sus aportes que quienes lo vieron en sus pasajes en los corsos tradicionales no lo pueden olvidar y lo reivindican cada año.
Prueba de esto es que en cada representación suya participaban su familia, amigos y demás habitantes del lugar, es decir era un acto comunitario e inclusivo[1].
Claro está que no solo tenía un rol en el grupo, sino también familiar y colectivo, fue un buscador incansable, consiente de la necesidad de pervivencia, proyección, educación y la preservación de los valores culturales de su Pueblo.
Solo como un intento de tenerlo siempre presente, le dedique estos versos atrevidos pero sinceros, permítanme compartirles.
[1] En los procesos de confección de ornamentos y coreografías no solo participaban los hombres sino también mujeres, niños y demás actores locales.
Lisonjas a Martín Zamora
Cuando él se iba acercando todos se hacían a un lado,
Sorprendidos grandes y niños asustados…
Traía una Lampalagua enorme enroscada en la cintura,
Terciado en su espalda un arco y flechas de pedernal,
Avanzaba entre la gente que gritaba,
Su estampa colosal.
El los miraba asombrado sin entender que pasaba,
Había cazado al Monstruo de la Laguna del Cielo
Solo lo quería mostrar.
Mientras todos jugaban con serpentinas, agua florida y talco en el corso del carnaval,
Bailando a su alrededor las comparsas no dejaban que el monstruo milenario se le escape, el solo avanzaba
Arrastrando su presa con un movimiento al compás.
Así queda en el recuerdo, de tantos carnavales,
Hecho un misterio nomás…
Amanecía en los Pin pines con una danza ancestral,
Abrazado a sus paisanos que nunca quiso dejar.
Lo recuerdo bajando de la Loma con su melena al viento,
un cuervo asentado en su hombro,
Y el Sol alumbrando su Libertad.
Hoy camina eternamente llevado por el viento que llega desde el rio,
donde siempre supo pescar…
Aromaz Leamsi


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